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Sugerencias para el trabajo aúlico de la conversación a nivel pre–escolar

Como colocar a los niños (Lentin 1973), para una sesión conversacional colectiva, hay dos colocaciones posibles que serían favorables:
a.- Cuando la sesión se realiza alrededor de un sujeto de observación, todos los niños pueden observar y escuchar al mismo tiempo: la maestra desplazándose puede hablar individualmente y parece estar a la disposición de todos.
b.- Cuando la sesión se realiza sin un sujeto de observación, los niños están sentados en el suelo, la maestra también sentada en el suelo o en una silla baja, intentará colocar cerca de ella a los niños mas inhibidos a la hora de participar y los niños con atención más dispersa y colocará estratégicamente y separándolos a los niños de mayor nivel de participación para que constituyan un núcleo activo repartido entre el grupo general.

No hablar demasiado, las sesiones conversacionales tienen como objetivo permitir a los niños expresarse y acostumbrarlo a hacerlo en grupo. La interacción de la docente debe limitarse a realizar preguntas abiertas, recogiendo los datos que dice cada niño para estimular la conversación, reprimiendo su inclinación natural de introducir información adulta y a dirigir y ordenar las intervenci0ones de cada uno.
Los niños deben sentir que el adulto tiene verdadero deseo de comunicarse con ellos: de allí la importancia de las preguntas abiertas, cuya respuesta no sean conocidas por la docente, de hacer series sucesivas de preguntas que permitan al niño precisar mejor lo que quiere decir, de hacer participar a todos de las respuestas de tal o cual niño que, a lo mejor, lo ha dicho en voz muy baja y muy cerca de la docente por que no esta seguro de si lo que dice esta bien.
El lenguaje debe integrarse en la experiencia directa, en la acción para separase progresivamente de ella: sería necesario que las sesiones conversacionales sean sobre todo sesiones son un sujeto de observación y, siempre que sea posible, que ese sujeto sea manipulable, que pueda ser tocado y experimentado por los niños. Poco a poco, se pasara a las sesiones conversacionales sin sujeto de observación lo cual supone un mayor grado de abstracción y una mayor capacidad de atención.
La motivación: es importante que la docente de preescolar se de cuenta de la importancia que tienen los objetos en esta edad para los niños, y de lo vital que resulta que los toquen, los comparen, etc. Un aula de preescolar debe, a lo largo de un curso, acumular materiales de todo tipo que servirán de punto de partida a muchas sesiones de conversación con sujetos de observación (cuando el material está a la vista) y sin sujeto de observación (cuando vamos a hablar de ello después que fue guardado).
El sentido de la ruptura: conversar con 20, 25 ó 30 niños no es tarea fácil, el peligro habitual es el desorden que hace que la mayoría de los niños vayan desinteresándose del tema y empiecen las conversaciones entre ellos. La condición básica para que funciones una sesión colectiva de conversación es mantener la atención de los niños sin tener que repetir las consignas. Los puntos básicos para mantener la atención de los niños son:
La motivación
La corta duración de las sesiones ( entre 10 y 20 minutos )
Capacidad de ruptura de la maestra: cuando ésta nota que el nivel de dispersión aumenta y la participación en el tema comienza a agotarse, debe producir una ruptura de situación que le devuelva nuevamente la atención de los niños (sacar nuevos objetos, introducir elementos humorísticos, cambiar la colocación de los niños.
Escribir lo que dicen: antes de aprender cuales son las reglas de codificación y decodificación del lenguaje escrito, es fundamental que los niños empiecen a entender la finalidad y las ventajas de ese sistema. Cuando los niños hablan sobre algo que hicieron, vieron o elaboraron, y alguien lo pone por escrito exactamente como lo dijeron y se los lee, están atestiguando la escritura y la lectura de sus propias ideas. Aprenden que pueden hablar sobre lo que piensan y sienten y que eso puede ser puesto por escrito. Durantes los momentos de la conversación la docente inducirá a los niños que le dicten palabras o frases, indicándole con claridad donde que da escrito lo que han dicho, respondiendo a su interés y sus preguntas acerca de las palabras o de las letras, despertando poco a poco en ellos las ganas de aprender y de imitar a la docente. Se evitara caer en un excesivo didactismo o en un aprendizaje disfrazado.

Bibliografía

Víctor M. ACOSTA RODRIGUEZ – Ana M. MORENO SANTANA, Dificultades del lenguaje en ambientes educativos. Del retraso al trastorno específico del lenguaje, Barcelona, Masson, 1999, 170 pp.

Víctor M. ACOSTA RODRIGUEZ – Ana M. MORENO SANTANA, Dificultades del lenguaje, colaboración e inclusión educativa, Barcelona, Ars Medica, 2003, 265 pp.

Ana María BORZONE de MANRIQUE, Leer y escribir a los 5, Buenos Aires, Aique, 1996, 243 pp.

Ana BORZONE de MANRIQUE- Susana GRAMIGNA – Iniciación a la lectoescritura, Buenos Aires, El Ateneo, 1987, 139 pp.

María L. MIRETTI, La Lengua Oral en la Educación Inicial, Rosario, HomoSapiens Ediciones, 1999, 173 pp.

Marc MONFORT, Adoración JUAREZ SANCHEZ, El niño que habla, Madrid, CEPE, 2002, 200 pp.

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Escrito por Dra Ana María Aizpun

Fonoaudióloga. Mg Sc en Psicología Social UNMDP, Dra. en Psicología USAL
Fonoaudióloga de Cepfa, MDP.Ex prof. Adjunta en Neuropsicología Fac. de Psicología UNMDP Prof. Intercampus U. P. de Salamanca Autora de publicaciones y libros Premiaciones a la Trayectoria , AMFO y CPFGOS Prov. Bs. As. y Cámara de Senadores Pcia. Bs. As.

 
 

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